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Intervenciones en el Monasterio de Sijena

Sijena, Huesca. 2006

El Monasterio, del S. XII responde a una tipología sencilla: una ancha crujía continua en torno al Claustro, con zócalo y arcos diafragma de piedra, muros de tapial y cubiertas a dos aguas, El espacio de las dependencias se caracteriza por una prolongada secuencia de arcos ligeramente apuntados. Sijena es conocido por las excepcionales pinturas románicas que decoraban la Sala Capitular, por los restos arquitectónicos que todavía permanecen, algunos de ellos en estado de ruina, y por su interesante historia ligada a la del Reino de Aragón.

El problema de Sijena residía en que ni es absolutamente una ruina, ni tiene la suficiente entidad arquitectónica como para configurar un conjunto habitable a partir de los restos. La intervención en el Monasterio trató de conciliar las condiciones arqueológicas de las estructuras ruinosas con la restitución de su condición arquitectónica, a partir de la resolución de los problemas de conservación de los materiales. La intervención ha resuelto el problema de humedades con un complejo sistema de drenaje del acuífero del subsuelo. Se han cubierto las naves norte y este con forjados de madera sobre los arcos recrecidos en el S.XIV, con cubierta plana y restaurando los muros de piedra, tapial y ladrillo. Los diferentes materiales se utilizan para transmitir la complejidad dejando vista la reparación, pero sin subrayar la diferencia entre nuevo y viejo y evitando que los acabados anulen la condición arqueológica.