Museo Aragonés de Arte Contemporáneo

Zaragoza. 1993

 

Primer Premio de la Fase Abierta

Se trata de un ámbito de transición entre la ciudad medieval y la decimonónica, y de una manzana inacabada que la propuesta parte en dos para permeabilizar el entorno. Sin embargo, la nueva manzana no se cierra sobre sus alineaciones como en un ensanche, al contrario, el vacío penetra hasta el centro creando un espacio exterior que acoge los diferentes accesos. El museo se organiza en tres bloques que resuelven los problemas del lugar: las salas administrativas forman un bloque lineal que resuelve el medianil con las edificaciones contiguas; la cafetería y las salas educativas ocupan el fondo con un patio que responde a la escala de una estrecha calle; y el bloque expositivo aporta la imagen del museo con un juego de cajas retranqueadas.

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